Cómo saber si ha llegado el momento de cambiar de sartén

Los utensilios de cocina también tienen un final, y un momento idóneo para ser sustituidos por otros nuevos: estas son algunas señales de que esa sartén debe pasar a mejor vida. La aleación de acero inoxidable es el material más seguro para las sartenes. Carece de superficies que puedan desprenderse. Además, está libre de tóxicos y otros elementos perjudiciales para tu salud.

Como todo en esta vida, “lo barato sale caro” también en el caso de las sartenes y otros utensilios de cocina como las tablas de cortar, los táperes, las ollas, los cuchillos o los electrodomésticos.

¿Cuándo ha llegado la hora de cambiar una sartén? Varios signos alertan de ello, pero antes de llegar a su decadencia final hay muchas cosas que puedes hacer para prolongar su vida útil.

Todo comienza en el proceso de compra de una sartén: el material más idóneo de fabricación se trata del acero inoxidable. Estas sartenes pueden durar prácticamente toda la vida, el calor se distribuye bien en ellas, no se oxidan como las sartenes de hierro o aluminio y no existe riesgo de que trozos de teflón acaben en la comida.

No obstante, los materiales de las sartenes obedecen a diferentes necesidades: las de hierro alcanzan una temperatura muy alta, ideal para cocinar alimentos como la carne. Aunque duran muchísimo tiempo son pesadas, poco antiadherentes y relativamente caras.

Por su parte, las sartenes de cerámica transmiten peor el calor y los alimentos se pegan más a ellas, mientras que las de teflón son idóneas para hacer tortillas, huevos revueltos o para recalentar comida de cualquier tipo.

Además, hay muchas cosas que puedes hacer para que tus sartenes duren más: nunca usar cubiertos de metal sobre ellas, limpiarlas adecuadamente, almacenarlas con cuidado o no golpearlas contra ninguna superficie.

Una sartén deteriorada debe renovarse por diferentes motivos. Uno de ellos los alimentos pueden ver alterada su composición y principales características como olor o sabor. Sin embargo, el más importante son los riesgos biológicos, desde el desarrollo de patógenos a las intoxicaciones alimenticias.

Según Geosalud, cocinar con utensilios oxidados puede provocar que el óxido pase a los alimentos, especialmente si estos son ácidos, provocando problemas de salud. El exceso de hierro se deposita en órganos como hígado, corazón y bazo.

Desde Muy Fitness advierten que las sartenes y cacerolas más baratas y hechas con superficies antiadherentes contienen productos químicos nocivos que pueden desprenderse en los alimentos tras la formación de óxido. Si tienen recubrimiento previo y se oxidan, deberías tirarlas inmediatamente.

¿Cuándo toca decirle adiós a la sartén?

Desde Consumer recomiendan sustituir la sartén cuando su superficie presente daños irreversibles, sobre todo si está muy rayada. Cuando es difícil de limpiar, los patógenos pueden crecer y multiplicarse, causando problemas de seguridad alimentaria.

“Los desprendimientos de teflón no son demasiado preocupantes en sí mismos porque se trata de un material inerte que no es digerido”, señalan desde la web, matizando que no es aconsejable llegar hasta ese extremo.

Si la integridad de la sartén está afectada, también deberías despedirte de ella. El abombamiento del fondo se produce en aquellas de poca calidad o sometidas a cambios violentos de temperatura.

La consecuencia de una sartén abombada es un proceso más inestable y peligroso a la hora de cocinar, con riesgo más alto de quemaduras y distribución irregular del calor.

Los alimentos que está más cerca de los bordes no se cocinan lo suficiente, algo peligroso para sufrir intoxicaciones alimentarias, especialmente con alimentos proclives a las bacterias si no se cocinan a altas temperaturas, como pollo, carne o pescado.

 

POR: COMPUTER HOY

Consola