En un mundo globalizado, inmediato e hiperconectado, el sueño se ha convertido en el privilegio de unos pocos y en el sueño, valga la redundancia de aquellas personas que padecen insomnio. Más allá de que las pantallas reduzcan los niveles de melatonina en el hipotálamo, otro estudio reciente de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) aseguraba que los cambios en los patrones del sueño estaban asociados a cambios en el humor, irritabilidad y una mayor probabilidad de desarrollar depresión. Así, llevar una vida sana, una alimentación estable, contar con un sueño de entre 6 y 8 horas diarias, aparte de desterrar las pantallas antes de dormir, no solo repercutirá en tu descanso, sino que favorecerá que tu estado de ánimo no sufra muchos altibajos.

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